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Como el sistema inmunitario se
encuentra repartido por todo nuestro organismo, las reacciones
alérgicas desencadenadas provocan trastornos muy variados
en función del lugar donde se produzca la reacción.
Por ejemplo, en los ojos puede manifestarse enrojecimiento
y picor (conjuntivitis), en la piel aparecen habones o eccemas
(urticaria), o en el caso de los pulmones, la obstrucción
de los bronquios con el asma.
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