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La respiración en el deporte

La importancia de la respiración en el deporte

La mucosa nasal es un tejido semipermeable y altamente sensible que necesita un estado de hidratación constante para realizar sus funciones correctamente; es capaz de grandes variaciones fisiológicas y patológicas en su grosor, debido a su rica vascularización y a la laxitud de su submucosa.

La sequedad nasal es un problema habitual y de muy diversas causas, y afecta notablemente a la salud y la calidad de vida del individuo. Resulta incuestionable que la sequedad nasal es más habitual en un medio industrializado. Los lavados nasales que emplean solución salina isotónica, agua marina, solución de bicarbonato sódico, etc., son de utilidad en la medida que eliminan costras y mejoran la humidificación.

La administración de medicamentos con corticoides puede ocasionar la alteración de la función olfativa y producir efectos secundarios locales y generales. Tampoco hay que olvidar que
los medicamentos que contienen vasoconstrictores pueden producir un efecto rebote causando una obstrucción permanente en las fosas nasales.

Mucosa nasal hidratada para una mejor respiración

Si el aire que respiramos está frío, seco o cargado de polvo puede lesionar la mucosa del aparato respiratorio. La función de la mucosa nasal consiste en gran medida en acondicionar el aire respirado calentándolo, humidificándolo y filtrando las partículas en suspensión. Estas tres funciones las realiza gracias a la gran cantidad de capilares sanguíneos que tiene la mucosa nasal en su interior y a la producción de un moco transparente que la reviste, atrapa las impurezas respiradas y es eliminado, en condiciones normales, arrastrándolo hacia la faringe, sin que seamos conscientes de ello. Este moco parece tener también cierto efecto antiséptico sobre los microbios que tapizan la mucosa nasal.

Por esta razón, es recomendable respirar siempre por la nariz, ya que la boca no acondiciona el aire respirado.

Cuando hacemos ejercicio físico hay que intentar respirar por la nariz el máximo tiempo posible pero, cuando se llega a ciertas intensidades de ejercicio, necesitamos aumentar el volumen inspirado y, para ello, necesitamos respirar también por la boca.

Durante el ejercicio necesitamos mantener constante la temperatura corporal, aumentada por la actividad muscular. La manera más eficaz es mediante la sudoración, pero esto nos puede llevar a un cierto grado de deshidratación. La pérdida de agua por la respiración, aunque no tan importante también puede contribuir a dicha deshidratación. Estos dos mecanismos pueden provocar la sequedad de la mucosa nasal impidiendo que realice correctamente su función, ocasionando molestias locales y pudiendo facilitar la aparición de enfermedades a dicho nivel.