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Cómo tratar la cuperosis y prevenirla

Cómo tratar la cuperosis y prevenirla

Si tu rostro cada vez es más propenso a enrojecerse por los cambios de temperatura, puede que desarrolles cuperosis. Aprende cómo tratarla y a prevenirla.


El rostro se enrojece con el frío, los cambios bruscos de temperatura, el estrés, etc. Esa es la reacción normal de tu piel. Pero si ese enrojecimiento se convierte en algo cada vez más continuo y que va a peor, entonces es probable que tengas cuperosis.

La cuperosis es un problema dermatológico de la zona facial caracterizada por la dilatación de los vasos sanguíneos que la nutren.

Esta dilatación provoca el enrojecimiento, principalmente, de las mejillas, la nariz y el mentón. También podrían aparecer telangiectasas, es decir, pequeños capilares ramificados que se dejan ver a través de la piel con un aspecto de tela de araña de color rojo o violáceo.

¿Cómo tratar la piel con cuperosis?

Lo más recomendable si tienes cuperosis es la prevención; evita todos los factores que colaboren a empeorar el problema.

Si las rojeces se mantienen de forma continuada en el tiempo, o ya se observan bastantes arañas vasculares a través de la piel de tu rostro, lo más adecuado es que consultes con un dermatólogo que te diagnostique adecuadamente y, si fuera necesario, te recomiende un tratamiento dermatológico.

También resulta imprescindible aportar a esta piel, fina y muy sensibilizada, unos cuidados cosméticos especiales. Utiliza productos que ayuden a reducir el aspecto enrojecido al tiempo que la cuiden, la hidraten y eliminen la tirantez y la falta de confort.

Por eso, diariamente, debes seguir estos cuidados:

Limpieza

La limpieza diaria de la piel, mañana y noche, es un básico de cualquier rutina. Sin embargo, si tienes la piel sensible y con rojeces o cuperosis, debes tener en cuenta que no te conviene utilizar determinados productos, como los que llevan detergentes (jabones).

Tienes que usar un producto limpiador suave, sin jabón. Preferiblemente que no necesite aclarado y que no contenga ni alcohol ni otros ingredientes irritantes. Elige productos con pocos ingredientes y sin perfumes. Las aguas micelares son una buena opción que, además, sirven tanto para retirar el maquillaje como para la limpieza facial diaria.

Existen productos específicos para pieles con cuperosis que, además de realizar esa limpieza suave, contienen activos que hidratan y calman la piel enrojecida.

Evita los productos exfoliantes, al menos los químicos y los mecánicos, ya que en una piel con cuperosis, que es más fina y sensible, pueden causar irritación e incluso producir una lesión. En caso de necesidad, opta por un exfoliante enzimático que, al actuar de manera similar a la exfoliación natural de tu piel, no resulta tan agresivo para las pieles sensibles.

Hidratación y tratamiento

Tras limpiar la piel, siempre hay que hidratarla. Apórtale el agua que necesita y reponle los lípidos que haya perdido de manera natural o a causa de la limpieza.

En las pieles con cuperosis, por ser más finas y con mayor tendencia a la sequedad, la hidratación es un paso aún más importante. Pero, además de reponer agua y lípidos, también es necesario tratar la piel con productos que estimulen la circulación sanguínea, que eviten la dilatación de los capilares, refuercen las paredes de los vasos, alivien la sensación de calor en la piel, calmen la irritación, disminuyan la inflamación, etc.

El tratamiento puede mejorarse con la toma de complementos nutricionales con activos vasoprotectores como el ruscus, antiinflamatorios como la vitamina B3 y antioxidantes.

Maquillaje

En el caso de la cuperosis, el maquillaje o el uso de BB Creams específicas para pieles sensibles con rojeces es un paso muy recomendable. Y no sólo porque corregir o disimular en parte la rojez te ayuda a verte y sentirte mejor, también porque estos productos ejercen un efecto de barrera protectora de la piel contra el sol, el frío, la polución, etc.

Debes elegir productos hipoalergénicos y, si es posible, específicos para pieles con cuperosis.

Protección solar

Es el último paso, pero imprescindible en la rutina de cuidado diario. Debes proteger la piel del sol cada día, en todas las estaciones e incluso aunque el tiempo esté nublado.

Ten en cuenta que las radiaciones solares UVA, UVB e Infrarroja (IR), pueden ser las desencadenantes de la cuperosis. Resecan la piel y aceleran el envejecimiento, por lo que debes utilizar un producto con un factor de protección elevado y una textura que te resulte fácil y cómodo de aplicar.

¿Cómo prevenir su aparición o reaparición?

Para evitar la cuperosis, debes mantener unos cuidados faciales adecuados con productos específicos como los que hemos comentado más arriba, llevar una dieta rica en frutas y verduras y, además, evitar o tratar todos los posibles factores desencadenantes:

  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Alcohol.
  • Tabaco.
  • Estrés o emociones intensas.
  • Exposición solar.
  • Calor o frío intensos.
  • Productos irritantes.
  • Alteraciones hormonales.
  • Comidas calientes, picantes o muy especiadas.

Ponte manos a la obra, siguiendo nuestros consejos para prevenir y cuidar de tu piel con cuperosis y verás cómo en poco tiempo notarás estupendos resultados.