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Cuida la piel sensible con estos sencillos trucos

Cuida la piel sensible con estos sencillos trucos

Si notas con cierta frecuencia irritación, picor, rojeces, quemazón o erupciones en tu piel, es muy probable que tengas piel sensible. ¡Descubrelo!


Se llama piel sensible, reactiva o intolerante a aquella piel que reacciona de manera exagerada cuando se expone a estímulos que no afectarían a otras pieles, como por ejemplo los cambios de temperatura, el frío, la contaminación, el calor, el agua dura, etc. Y por supuesto, a ciertos ingredientes de los productos cosméticos.

Es importantísimo que el cuidado de estas pieles se realice con los productos adecuados.

La piel sensible puede afectar a cualquier zona, aunque en general es en la piel del rostro en la que con más frecuencia se nota esa sensibilidad. Es más habitual en las pieles secas, pero no es exclusiva en ellas, también puede aparecer en pieles grasas.

Pasos para el cuidado de la piel sensible

Una piel sensible no dejará de serlo, aunque se trate. Sin embargo, cuidándola y utilizando los productos adecuados notarás la piel más confortable, evitarás la irritación y disminuirá la reactividad.

Lo ideal es que elijas productos con formulaciones sencillas, sin muchos ingredientes. Cuantos menos ingredientes, menos opciones de que alguno de ellos produzca reactividad en tu piel.

Limpieza

A la hora de limpiar tu piel sensible, debes tener en cuenta que es preferible una ducha corta a un baño. Y mejor con agua tibia que caliente. A la piel sensible no le hace bien ni el calor ni el contacto durante mucho tiempo con el agua del grifo, sobre todo si se trata de aguas muy calcáreas.

Utiliza limpiadores tipo syndet (sin detergentes agresivos), aceites de ducha, etc. que limpian la piel sin eliminar la barrera protectora ni alterar su pH.

Para la limpieza facial, opta por aguas micelares u otros limpiadores específicos para pieles sensibles. Para eliminar el maquillaje puedes usar también aceites limpiadores. Como tónico, utiliza un agua termal o un producto con ingredientes calmantes.Si tienes sensible también el cuero cabelludo, es mejor que no laves el cabello todos los días, mejor solo 2 o 3 veces por semana y utiliza un champú específico para uso frecuente, sin jabón y que no irrite la piel.

Hidratación

La piel sensible necesita hidratación con activos que, además, le ayuden a fortalecer la barrera protectora cutánea y alivien los síntomas como el picor, las rojeces, la irritación, ….

Al estar debilitada la barrera protectora de la piel, esta pierde agua con más facilidad y se reseca. A su vez, la sequedad debilita y sensibiliza aún más la piel.

Por eso es fundamental la hidratación una o dos veces al día, tanto en el cuerpo cómo en el rostro. Utiliza productos hipoalergénicos, de alta tolerancia. Recuerda que menos ingredientes suponen menos riesgo de reactividad.

En la rutina facial son adecuadas las texturas ligeras, los activos antioxidantes, vasoprotectores, calmantes, los ingredientes que están presentes naturalmente en tu piel como las ceramidas o el ácido hialurónico, …

No olvides el cuidado de las manos y los labios, dos zonas muy expuestas y que necesitan cuidados específicos para evitar que se resequen.

Protección

La protección solar es imprescindible en cualquier tipo de piel, pero si hablamos de pieles delicadas, aún lo es más.

Una piel sensible hay que protegerla del sol SIEMPRE. En verano y en invierno. Incluso aunque no vayas a tomar el sol; simplemente al salir a la calle ya te estás exponiendo a la radiación solar.

Si vas a exponerte al sol, por ejemplo en las vacaciones en la playa, hazlo siempre de forma progresiva. 

Evita las horas centrales del día y utiliza cremas solares con alto factor de protección y protecciones físicas como sombrillas, sombreros, etc.

Tratamientos semanales

A la hora de exfoliar, evita los exfoliantes químicos (con hidroxiácidos) y físicos (productos con gránulos). En su lugar, elige exfoliantes enzimáticos que imitan la exfoliación natural de la piel y son menos agresivos. Te recomendamos espaciar la exfoliación en el tiempo, por ejemplo, cada dos semanas.

Por otro lado, las mascarillas calmantes son muy recomendables para las pieles sensibles. No solo calman e hidratan, sino que además le devuelven la sensación de confort. Puedes usarlas una o dos veces por semana.

¿Qué debes evitar si tienes la piel sensible?

  • Los baños y duchas con agua muy caliente. Las altas temperaturas dañan la piel sensible y producen más enrojecimiento.
  • El contacto con aguas duras. La cal del agua resulta irritante para las pieles sensibles, por eso es preferible evitar los productos con aclarado y limitar el tiempo de la ducha.
  • Los limpiadores con tensioactivos aniónicos, que resultan demasiados agresivos para las pieles delicadas.
  • Los cosméticos con activos irritantes: AHA, retinol, perfumes, alcohol, …
  • Las mascarillas efecto peel off que se retiran de una pieza y al tirar de ellas pueden resultar irritantes.
  • Los cambios bruscos de temperatura. Pueden provocar irritaciones y otras reacciones en la piel sensible.
  • Los tejidos sintéticos y las prendas de lana que pueden causar reacciones cutáneas. Opta por otro tipo de tejidos o póntelos encima de otra prenda de algodón.
  • Los tóxicos como tabaco y alcohol. No son saludables en ningún caso, pero menos aún si tienes la piel sensible.
  • Los alimentos picantes, que activan la circulación y eso empeora la sensibilidad de la piel.
  • El estrés, la ansiedad, … Tu piel responde a tu estado anímico, por lo que debes intentar estar en calma.

Disfrutar de tu piel, aunque sea sensible, es posible si sigues estos consejos.