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¿Qué es una vaginosis bacteriana y qué puede provocarla?

¿Qué es una vaginosis bacteriana y qué puede provocarla?

Seguro que alguna vez has oído hablar de la famosa vaginosis bacteriana. Te contamos los síntomas, las causas más frecuentes y cómo evitarla.


La vaginosis bacteriana no es una infección propiamente dicha, sino que se trata de una disbiosis, es decir, un desequilibrio de la microbiota normal de la zona vaginal. Aparece sobre todo en mujeres sexualmente activas.

La vaginosis no se asocia a inflamación de la vagina, al contrario de lo que ocurre en la vaginitis.

¿Cuáles son los síntomas?

Muchas de las mujeres que padecen una vaginosis no presentan síntomas. Si aparecen, estos serán:

Flujo o secreción vaginal blanca o gris, poco espesa.

Fuerte mal olor, sobre todo después de haber mantenido relaciones sexuales.

Picazón en la parte externa de la vagina.

Ardor al orinar.

¿Qué puede causarla?

La causa es la disminución del número de lactobacilos, las bacterias que en condiciones normales son las más abundantes, y el aumento de otras de las bacterias presentes en la zona como Gardnerella vaginalis y Atopobium vaginae, entre otros . Los lactobacilos generan ácido láctico que mantiene el pH normal de la vagina entre 3,8 y 4,5, impidiendo así el crecimiento excesivo de otras bacterias.

Tener una nueva pareja sexual o varias parejas sexuales aumentan el riesgo de contraer vaginosis bacteriana.

También la toma de antibióticos de amplio espectro que disminuyan la concentración de lactobacilos puede ser causa de vaginosis.

Pese a lo que a veces se piensa, no se puede contraer vaginosis por contacto con el agua de la piscina, por compartir toallas o sábanas, ni por sentarse en el baño.

Cualquier factor capaz de modificar el pH de la zona como el uso de un jabón limpiador con pH más básico, la realización de duchas vaginales, el uso de desodorantes vaginales o de cualquier otro producto irritante, puede ser la causa de una vaginosis.

¿Necesita tratamiento?

La vaginosis es una patología benigna que, a veces, se cura sin tratamiento. Sin embargo, se relaciona con algunas complicaciones como un mayor riesgo de parto prematuro en las embarazadas o un mayor riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual

En el caso de que fuese necesario un tratamiento, este debe ser indicado por un médico y consiste en el uso de antibióticos. Los más utilizados son el Metronidazol y la Clindamicina.

Consejos para prevenir la vaginosis:

Ten cuidado con la higiene íntima, no realices lavados vaginales y usa productos específicos para la zona vaginal.

Evita el uso de desodorantes vaginales, papel higiénico perfumado y otros productos con perfumes que pueden irritar.

• Durante la menstruación cambia con frecuencia los tampones o compresas.

Usa preservativo en todas tus relaciones sexuales.

Toma las sencillas medidas preventivas que te proponemos y reducirás el riesgo de contraer una vaginosis bacteriana.