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¿Cómo afecta el calor del verano a tu rosácea?

¿Cómo afecta el calor del verano a tu rosácea?

Si sufres rosácea, ya sabrás que las condiciones climatológicas te afectan especialmente. Te ayudamos a cuidar de tu rosácea en verano con estos consejos.


Si tienes rosácea, seguramente ya sabrás que a la piel de tu rostro le afectan las condiciones climatológicas como puede ser el frio del invierno y las altas temperaturas del verano.

El enrojecimiento del rostro es algo muy común, que en mayor o menor medida nos afecta a todos en algún momento, pero si sufres alguna patología como es el caso de la cuperosis o de la rosácea, este enrojecimiento es más habitual y tu piel debe cuidarse y tratarse adecuadamente para evitarlo en la medida de lo posible.

¿Qué es la Rosácea?

La rosácea es una enfermedad crónica inflamatoria de la piel que comúnmente cursa con lesiones pápulopustulosas, es decir, granos similares a los del acné, enrojecimiento continuo u ocasional, aparición de capilares dilatados con aspecto de tela de araña, ardor, picor, disconfort, … Aparece en forma de brotes y entre los que hay periodos de descanso o calma en los que los síntomas disminuyen mucho o incluso desaparecen.

Afecta a la zona central del rostro de aproximadamente un 10% de la población. Es más frecuente en las mujeres que en los hombres, aunque cuando aparece en hombres suele ser más grave, y en las pieles claras, principalmente en los fototipos I y II.

El diagnóstico de la rosácea debe hacerlo un dermatólogo y tanto el tratamiento como los cuidados cosméticos complementarios, irán destinados al control de de los síntomas y a reducir el número y la intensidad de los brotes, ya que se trata de una patología crónica y como tal no se cura.

¿Por qué se produce la Rosácea?

No se conoce cual es la causa exacta por la que la rosácea aparece, pero si se han identificados varios factores desencadenantes o agravantes de los brotes:

  • Las temperaturas extremas, tanto el frio intenso como el calor en exceso.
  • Los cambios bruscos de temperatura.
  • La baja humedad ambiental que causan los climas secos, las calefacciones y los aires acondicionados.
  • La exposición solar o el uso de lámparas de rayos UVA.
  • Las alteraciones hormonales que se producen durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia.
  • La alta emotividad, el estrés, …
  • Los hábitos tóxicos como el consumo de alcohol y/o tabaco.
  • Las bebidas o comidas calientes, picantes o con muchas especias.

¿Cómo afecta el calor del verano a la rosácea?

Un gran porcentaje de los pacientes con rosácea sienten que empeoran en verano, lo cual es bastante normal pues tanto el calor como la exposición solar, que como ya sabes son dos de los factores que agravan y/o desencadenan los brotes de rosácea, son más intensos en verano.

Las altas temperaturas favorecen la vasodilatación de los capilares, los pequeños vasos sanguíneos que riegan el rostro y con ello aumentan el enrojecimiento, la sensación de ardor, el picor, el disconfort, etc. Además el uso de aires acondicionados favorece la sequedad de la piel, dejándola menos protegida ante las agresiones externas.

También en verano suele producirse un aumento de la actividad física, principalmente al aire libre, y un cambio en los hábitos de alimentación y en la toma de bebidas alcohólicas. Estos dos factores, al igual que ocurre con el calor y la radiación solar, contribuyen a la aparición de nuevos brotes.

Y por último, son habituales los baños en el mar y en las piscinas, siendo tanto el salitre como el cloro especialmente irritantes para la piel con rosácea.

Consejos para cuidar la piel con rosácea en verano

Si sufres de rosácea, tanto tus rutinas como los cuidados que proporcionas a tu piel durante la época estival, deben ser aún más cuidadosos y específicos para lograr eludir una recaída.

Evitar en la medida de lo posible la exposición solar es uno de los cuidados fundamentales que debes tener en verano con tu rosácea. Como impedir por completo la exposición es complicado, al menos sí que debes evitar el sol en las horas centrales del día.

Deberás utilizar una crema solar adecuada para pieles sensibles y que tenga un índice de protección elevado, sin olvidarte de reaplicarla cada dos horas o tras el baño. La protección física que consigues con la ropa, un sombrero, las gafas, la sombrilla, etc. es muy importante también.

Si vas a realizar ejercicio físico, mejor hazlo por la mañana antes de que se alcancen las temperaturas más elevadas.

Ten precaución con los baños en el mar y/o la piscina y siempre que te sea posible, aclara tu piel con agua tibia para eliminar los restos de salitre y cloro.

No te olvides de aplicar tu tratamiento, tanto médico como los productos cosméticos complementarios que uses habitualmente para mejorar el estado de tu piel.

Evita los excesos alimentarios, las bebidas alcohólicas, etc.

Si sigues los cuidados que te proponemos y no te olvidas de usar los productos adecuados para el cuidado de tu piel, verás como este verano disfrutarás al máximo sin la compañía de ningún brote de rosácea.